Entradas

Granada

Imagen
Hoy quería compartir con vosotros la imagen que tengo como protector de pantalla. Es de una visita a mi Granada, a esa maravilla que no deja de sorprenderme que es la Alhambra. Hay lugares en los que parece que el tiempo se detiene y, como diría mi amigo Gavi, estás más a gusto que un arbusto. Granada, insultantemente coqueta, nos regala imágenes de ensueño, momentos de magia y turba nuestros sentidos.  Como cualquier otra adicción, cada uno o dos meses necesito mi "dosis" y, rodeado de buenos amigos, en cada visita descubro algo nuevo que me "engancha" más. Mi historia con Granada viene de muchos años atrás, en las que fin de semana tras fin de semana, me dejaba llevar por su hechizo hasta que, poco a poco y sin darme cuenta, me dejé atrapar y me hizo prometerle que nunca la dejaría. En todo este tiempo, nunca me ha decepcionado y guardándole pleitesía, me permito el capricho de escaparme a visitarla, con nocturnidad, alevosía y alcohol, dejándome engatusar por su ...

Principio de incertidumbre

Imagen
Casi sin darnos cuenta, la vida nos va pasando por encima y vamos cumpliendo años. Doce, diecieséis, los deseados dieciocho, los bonitos veinticinco... La vida es algo que te empeñas en planear y te va llevando por donde ella quiere. Ocurren cosas que jamás imaginarías, conoces gente de todo tipo... "El hombre tiene mil planes para sí mismo; el azar, uno para cada uno". Pero aún así, en muchas ocasiones parece que algunas cosas suceden por algún extraño motivo que no terminamos de comprender, pero que, pasados unos años, hallan una explicación. Son pequeños eslabones, signos que por sí solos no tienen significado, pero que al unirlos hablan por sí solos. Gente a la que conociste y con la que te encuentras pasados muchos años, amigos en común, personas que dejan huella. Soy de la opinión de que la mayoría de las cosas ocurre por algún motivo. Me gusta pensar así. Todo tiene su mensaje. Son experiencias de las que, más tarde o temprano, sacas partido. Vivencias, pensamientos, ...

Pausa

Imagen
Tras semanas de ausencia (el ritmo frenético del día a día a veces impide encontrarse con uno mismo y disfrutar de pequeños momentos), medito embarcar de nuevo en esa balsa que zarandeó mi rumbo día tras día. Al tomar tierra, me ha gustado lo que he visto, pero me cuesta encontrar mi sitio. Apenas me quedan horas para tomar la decisión, pero sé que, haga lo que haga, será la mejor opción posible. No hay tiempo de mirar atrás, de lamentarse ni de autocomplacerse. Nunca el tiempo es perdido.

Tierra!!!!!

Imagen
Sin rumbo y sin esperanzas, mi balsa ha encontrado tierra. Me encuentro en un estado de obnubilación casi permanente, apenas puedo creerlo. Lánguidamente y en un estado precario, voy abandonando la que fue, mi tabla de salvación durante muchos días. Avanzo pausadamente hasta abatirme sobre la arena, desplomándome repentinamente. Minutos, horas... No sé el tiempo que transcurrió. Tras sacar fuerzas de flaqueza, camino receloso entre la muchedumbre, desorientado. No puedo creer que haya concluido mi travesía, aún no ha terminado, tan solo mi aventura en el mar. El pensador me hace recuperar fuerzas, al fin he tomado tierra.
Imagen
Hace tiempo que no paseo por este rincón, quizá perdido aún en la inmensidad del océano, disfruto de la calma y la serenidad que esta balsa me proporciona. Saboreo cada instante de soledad, me embriago de cada momento de impavidez, de cada soplo de ilusión. Encontrar tierra supone ya para mí una quimera, volver con los otros, algo utópico. Apenas me alimento de espejismos y, a menudo, cantos de sirena martillean mi cabeza sin cesar hasta hacerme desfallecer. De nuevo amanece y cada día, cual ermitaño, disfruto de mi enajenación y de la esencia de lo trivial. Locura o irrealidad?

Navegando...

Anochece lentamente en la inmensidad del océano... Mi balsa se mueve torpemente entre las olas sin un rumbo fijo, y la verdad, no me importa demasiado. Sin brújula y con apenas provisiones (una pequeña mochila llena de fe, constancia y serenidad), pasa el tiempo lentamente ante mis ojos. Nada me preocupa, soy un naúfrago más al que el mar zarandea y lo hace deambular libremente. No tengo demasiadas expectativas en una pequeña balsa y a merced de las aguas, tan solo pretendo... pensar, descubrir, navegar. El sol se quiere ir, las aguas se tornan grises y la noche va llegando casi sin avisar, cubriendo mi balsa de oscuridad. Quizá pronto encuentre el rumbo... o quizá no, pero, realmente importa?

TRIBULACIONES DE UN NAUFRAGO

Bienvenidos a este pequeño rincón de mi alma, a este diminuto trozo de mi ser. Seas de donde seas, venga de donde vengas... Bienvenido seas. Acompáñame en este viaje, comparte mis tribulaciones y mis naufragios, mis viajes y mi rutina, mi regreso y mi partida. Desplegamos las velas y... en marcha.