Navegando...
Anochece lentamente en la inmensidad del océano... Mi balsa se mueve torpemente entre las olas sin un rumbo fijo, y la verdad, no me importa demasiado. Sin brújula y con apenas provisiones (una pequeña mochila llena de fe, constancia y serenidad), pasa el tiempo lentamente ante mis ojos. Nada me preocupa, soy un naúfrago más al que el mar zarandea y lo hace deambular libremente. No tengo demasiadas expectativas en una pequeña balsa y a merced de las aguas, tan solo pretendo... pensar, descubrir, navegar. El sol se quiere ir, las aguas se tornan grises y la noche va llegando casi sin avisar, cubriendo mi balsa de oscuridad. Quizá pronto encuentre el rumbo... o quizá no, pero, realmente importa?