Pausa
Tras semanas de ausencia (el ritmo frenético del día a día a veces impide encontrarse con uno mismo y disfrutar de pequeños momentos), medito embarcar de nuevo en esa balsa que zarandeó mi rumbo día tras día. Al tomar tierra, me ha gustado lo que he visto, pero me cuesta encontrar mi sitio. Apenas me quedan horas para tomar la decisión, pero sé que, haga lo que haga, será la mejor opción posible. No hay tiempo de mirar atrás, de lamentarse ni de autocomplacerse. Nunca el tiempo es perdido.
Comentarios